
l golpe de calor no es “tener mucho calor”.
Es una emergencia veterinaria y, cuando ocurre, cada minuto cuenta.
En épocas de altas temperaturas, primavera y especialmente verano, los perros pueden verse afectados muy rápidamente, incluso sin estar realizando ejercicio intenso.
Saber reconocerlo y actuar correctamente marca la diferencia entre un susto y una tragedia.
¿Qué es un golpe de calor?
El golpe de calor ocurre cuando el perro no logra regular su temperatura corporal, que normalmente se encuentra entre 38 y 39 °C.
A diferencia de las personas, los perros no transpiran por la piel. Su principal mecanismo para disipar calor es el jadeo, además de una pequeña pérdida de calor a través de las almohadillas.
Cuando el ambiente es muy caluroso, húmedo, hay poca ventilación o el perro se sobreexige, este sistema no logra bajar la temperatura tan rápido como se requiere.
La temperatura corporal sube peligrosamente y comienzan a verse afectados órganos vitales como el cerebro, el corazón y los riñones.
👉 Por eso, el golpe de calor es una emergencia veterinaria.
Síntomas más comunes
Los signos pueden aparecer de forma rápida y progresiva:
- Jadeo intenso, rápido y descontrolado
- Lengua muy roja o violácea
- Babeo espeso
- Debilidad, desorientación o tambaleo
- Vómitos o diarrea
- Encías muy rojas o muy pálidas
- Colapso, convulsiones o pérdida de conciencia
⚠️ Si detectas más de uno de estos signos, no esperes. Actúa de inmediato.

Primeros auxilios: qué hacer (y qué NO)
“Hay que actuar lo más rápido posible… pero bajar la temperatura lento”
Sí, suena contradictorio. Pero es exactamente así.
Debemos intentar bajar la temperatura del perro lo más rápido posible, pero de forma gradual y controlada.
¿Por qué? Porque un enfriamiento brusco puede provocar vasoconstricción, shock y empeorar el daño interno.
Lo correcto
- Trasladar al perro a un lugar fresco y ventilado
- Mojar con paños húmedos y frescos (no helados)
- Enfocar el enfriamiento en zonas clave: Axilas, Ingles, Abdomen, Almohadillas,
- Acompañar con ventilación (abanico o ventilador)
- Una vez que el perro esté estable, trasladarlo de inmediato al veterinario
⚠️ El golpe de calor no termina cuando baja la temperatura. El daño interno puede seguir avanzando, por lo que siempre debe ser evaluado por un Médico Veterinario.
Lo peligroso
- Meterlo a una tina con agua muy fría o hielo
- Meterlo a una piscina
- Usar hielo directamente sobre el cuerpo
⚠️ Bajar muy rápido la temperatura, no ayuda y puede empeorar el cuadro.
¿Dar agua ayuda?
Es muy común pensar: “dale agua para que se enfríe”, pero hay que considerar lo siguiente:
- El perro con golpe de calor jadea de forma intensa
- En ese estado, puede atragantarse o aspirar agua
- El agua alivia la sed, pero no baja la temperatura corporal
Entonces, ¿qué hacer?
- Ofrecer pequeñas cantidades, sin forzar
- Si no quiere o no puede beber, no insistir
- Priorizar el enfriamiento externo y el traslado rápido al veterinario
¿Cómo prevenir el golpe de calor?
Prevenir es fácil. Ignorarlo es peligroso.
- Paseos temprano en la mañana o al atardecer
- Agua fresca disponible siempre
- Sombra y buena ventilación
- Evitar ejercicio intenso con calor
- Nunca, NUNCA, dejar a un perro dentro del auto
- Para ayudar a bajar la temperatura, mojar axilas, entrepierna, patas y abdomen
- No mojar el lomo: esto puede retener más calor
- Mucho cuidado con superficies calientes, especialmente el asfalto
👉 Regla simple: Si tú te estás asando, tu perro también.

El pavimento: el peligro invisible
El asfalto (calles y veredas) no solo quema las almohadillas, también:
- Irradia calor hacia arriba.
- Esto significa que el calor sube directo al cuerpo del perro.
- Los perros pequeños y medianos reciben más calor en pecho y abdomen
- El riesgo de golpe de calor aumenta incluso en paseos “cortos y tranquilos”
👉 Regla práctica: Si no puedes apoyar tu mano en el pavimento por 5 segundos, tu perro tampoco debería caminar ahí.

La playa: calor, arena y un falso “lugar fresco”
En verano muchas personas llevan a sus perros a la playa pensando que es un buen panorama para refrescarse.
Pero ojo: la playa también puede ser un escenario de alto riesgo para el golpe de calor.
La arena:
- Puede alcanzar temperaturas muy altas, incluso más que el asfalto
- Quema las almohadillas
- Irradia calor hacia arriba, afectando directamente pecho y abdomen
- Esto es especialmente peligroso en perros pequeños y medianos, ya que están más cerca del suelo y reciben mayor carga térmica.
¿Y la toalla?
Un error muy común es ponerle una toalla para que el perro “descanse”.
El problema es que:
- La toalla se pone sobre arena caliente
- Absorbe y retiene ese calor
- El perro termina acostado sobre una superficie aún más caliente, sin enfriarse realmente
👉 La toalla no aísla del calor del suelo, solo lo acumula.
La sombra: no cualquier sombra sirve
En la playa es fundamental contar con sombra real. No basta con “ponerse detrás de algo” o confiar solo en la toalla.
- Idealmente llevar quitasol, carpa o toldo
- Asegurarse de que el perro pueda acostarse completamente bajo la sombra
- Revisar que la superficie bajo esa sombra no esté caliente
- Sombra sin aislamiento del suelo, es una sombra engañosa.
Agua fresca: clave absoluta
Otro punto crítico es el agua. Muchos perros, por calor o sed, terminan tomando agua del mar
El agua salada puede provocar vómitos, diarrea y deshidratación, empeorando el cuadro
👉 Siempre llevar agua fresca suficiente para el perro y ofrecerla de forma regular.
En la playa se suma además:
- Radiación solar directa
- Reflejo del sol en la arena y el agua
- Poca ventilación
- Alta excitación (juego, correr, estímulos nuevos)
Todo esto aumenta considerablemente el riesgo de golpe de calor, incluso en perros jóvenes y aparentemente sanos.
Recomendaciones si vas a la playa con tu perro
- Evitar las horas de mayor calor
- Llevar quitasol o carpa para generar sombra real
- Llevar agua fresca suficiente y evitar que beba agua de mar
- Mojar zonas clave (axilas, abdomen, patas), no el lomo
- Supervisar constantemente jadeo y comportamiento
- Ante el menor signo de incomodidad, retirarse
👉 Y si no hay condiciones seguras… Mejor no llevarlo. Cuidar también es renunciar a panoramas.
¿Qué perros tienen más riesgo?
Aunque cualquier perro puede sufrir un golpe de calor, hay algunos que tienen más probabilidades de desarrollarlo si no se toman precauciones extra:
- Cachorros y perros adultos mayores
- Perros braquicéfalos (bulldog, pug, bóxer, shih tzu, entre otros)
- Perros con sobrepeso
- Perros con enfermedades cardíacas o respiratorias
- Perros de pelaje muy oscuro o muy abundante
Estos perros tienen mayor dificultad para disipar el calor, ya sea por su anatomía, condición física o capacidad respiratoria.
👉 Spoiler: raparlos no soluciona el problema… y en muchos casos, lo empeora.
¿Rapar al perro ayuda a evitar el golpe de calor?
NO. De hecho, puede aumentar el riesgo de que ocurra.
El pelaje del perro funciona como un sistema de aislamiento térmico.
Especialmente en perros de pelo largo, este ayuda a aislar tanto del calor como del frío.
Entre las capas de pelo se forman capas de aire:
- En invierno, ese aire tibio protege del frío
- En verano, el aire más fresco ayuda a mantener la temperatura corporal
El pelaje es parte del mecanismo que ayuda al perro a regular su temperatura corporal, por lo que al cortarlo, este sistema colapsa.
Además, la piel queda más expuesta a los rayos UV.
👉 Más pelo no significa más calor. Significa mejor regulación, siempre que el pelaje esté sano y bien mantenido.
Para cerrar…
El golpe de calor no es mala suerte ni exageración.
Es una consecuencia directa del calor, del manejo del entorno y —muchas veces— de no conocer bien cómo los perros regulan su temperatura.
Prevenirlo no significa dejar de disfrutar el verano con tu perro, sino adaptar las actividades, los horarios y las expectativas a sus necesidades reales. A veces, cuidar también es saber decir “hoy no salimos” o “mejor bajamos la intensidad”.
En los días de mucho calor, una buena alternativa a los paseos largos o al juego físico intenso es optar por actividades tranquilas que estimulen su mente, como la estimulación olfativa.
Este tipo de juegos permiten que el perro se relaje, gaste energía mental y se mantenga activo sin sobreexponerse al calor, favoreciendo además estados emocionales más estables.
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