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3 Ejercicios para fortalecer el llamado.

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Que tu perro acuda cuando lo llamas es fundamental para su seguridad y para la convivencia diaria.

Pero ojo: no es lo mismo que el perro sepa cómo se llama, a que entienda que cuando escucha su nombre debe ir hacia ti.

Como cualquier conducta, esto se debe practicar, idealmente desde cachorro y de forma constante.

Antes de comenzar con los ejercicios, es importante tener claras las cuatro claves del buen llamado, para evitar errores comunes.:

  1. El perro debe estar motivado en todo momento
  2. Practicar en sesiones cortas y entretenidas
  3. Debemos tener premios a mano
  4. Nosotros también debemos estar motivados

 1.  El perro debe estar motivado.

Al enseñarle cualquier conducta a tu perro, siempre debes encontrar el momento adecuado.

Hacerlo cuando es hora de su siesta, cuando acaba de comer o en la hora de más calor del día quizá no sea la mejor opción.

El perro siempre debe tener ánimo y ganas de participar.

Muchas veces, el mejor horario es antes de darles comida, ya que así los premios serán más llamativos para él..

2.  Practicar en sesiones cortas y entretenidas

Para mantener la atención y concentración del perro —y lograr que se mantenga motivado el mayor tiempo posible— recuerda que estas sesiones de aprendizaje deben parecer un juego.

No lo hagas tedioso o aburrido, porque con el tiempo no va a querer practicar más.

Haz sesiones cortas de 10–15 minutos máximo y lo más dinámicas posible.

 3.  Debemos tener premios a mano

El concepto “premio” es amplio: básicamente es lo que más quiere el perro en ese momento.

Puede ser comida, juguetes, cariño, etc.

Pero usar juguetes como premio puede no ser buena idea en algunos perros, porque se emocionan demasiado y se desconcentran.

Por eso normalmente usamos comida: la quieren, pero no los fesconcentra como un juguete.

Siguiendo esa lógica, es preferible usar su comida diaria como premio, en vez de cosas muy llamativas como pollo o salchichas, porque esos premios también pueden desconcentrar.

Lo ideal es dejar los premios más ricos para el final de la sesión, como una gran felicitación por haber participado con tantas ganas.

 4.  Nosotros también debemos estar motivados

Los perros son excelentes leyendo nuestro lenguaje corporal y nuestras emociones.

Si nosotros estamos con mala cara, tensos, enojados, apurados o haciendo los ejercicios de mala gana… el perro lo notará y no tendrá ganas de participar.

El perro debe entender que practicar juntos nos hace felices a ambos.

Esto ayuda muchísimo a su motivación durante la sesión de práctica, y además fortalecen el vínculo entre ustedes.


Teniendo esto claro, podemos comenzar con los ejercicios. 

* Ejercicio previo — Busca

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Este ejercicio te ayudará en muchas situaciones y además fortalece el olfato y la gestión emocional del perro.

La idea es mostrarle que tienes comida, acercarla a su nariz para que la huela, y luego tirársela al suelo para que la busque usando el olfato.

Al inicio debe ser fácil, y poco a poco puedes ir aumentando la dificultad.

Trata, al principio, de que la comida caiga en una superficie donde suene al caer, para ayudarlo a encontrarla.

1.  Llamado a distancia.

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Para este ejercicio utilizaremos el Busca.

Tírale un poco de comida para que la vaya a buscar, y así se aleje de ti y puedas llamarlo.

En cuanto encuentre su comida, llámalo.

(Recomendación: espera siempre a que la encuentre antes de llamarlo, o no te hará caso.)

Cuando se acerque, dile con tono alegre “¡Muy bien!” y dale otra comida.

Como recomendación, siempre espéralo con la comida a la altura de su nariz, para evitar que salte para intentar robártela.

Este ejercicio les encanta porque ganan doble comida: una con el Busca y otra al llegar.

 2.  Llamado entre dos o más personas

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En este ejercicio necesitaremos uno o más ayudantes.

La dinámica es simple: Una persona lo llama, El perro llega, recibe un “Muy bien” y comida, Luego lo llama la otra persona, Y se repite.

Algunos perros comienzan a “hacer trampa” después de unos cuantos intentos y corren de una persona a otra sin esperar que los llamen. Para evitarlo, muévanse, cambien de posición y sorpréndanlo, para que realmente espere el llamado.

Este juego es muy entretenido, a veces demasiado entretenido, y el perro puede emocionarse tanto que termina saltando al llegar. Para evitar esto, hagan pequeñas pausas para que se calme.

 3.  «Me voy»

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Este ejercicio es muy útil cuando el perro se escapa, está suelto en un canil o cuando queremos distraerlo de alguna situación.

La finalidad es que el perro aprenda a seguirnos cuando nos vamos.

Imagina que el perro se escapa y sale corriendo:

si tú lo persigues, él creerá que están jugando a pillarse, por lo que correrá aún más rápido, aumentando el peligro.

Lo ideal es que, si se escapa, digas su nombre y corra en sentido contrario, para que te siga a ti.

Pero para que funcione… hay que practicarlo.

Debemos decir su nombre e irnos.

Cuando nos pille, decimos “¡Muy bien!” y le damos comida.

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Podemos hacerlo caminando o corriendo:

Si caminas, hazlo con decisión hacia un punto. Si deambulas sin rumbo, no te seguirá.

Si corres, regula su nivel de energía; probablemente se excite mucho y llegue saltando, así que haz pausas para que se calme.


¿Cada cuánto practicar?

Lo ideal es practicar diariamente, o al menos 3 veces a la semana.

Siempre comienza en modo fácil:

en casa, sin distracciones.

Poco a poco aumenta la dificultad: primero agrega distractores, y finalmente practica en un parque.


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